historia de las pinturas

Pintura—el grupo de emulsiones que generalmente consisten en pigmentos suspendidos en un medio líquido para su uso como revestimientos decorativo u protector—hizo su primera aparición hace unos 30,000 años. Habitantes de las cuevas utilizaron pintura cruda para dejar para la posteridad la representación gráfica de sus vidas que aún hoy decoran las paredes de sus viviendas rupestres.

La industria de las pinturas y recubrimientos tuvo que esperar a la Revolución Industrial antes de que se convirtiera en un elemento reconocido de la economía nacional (estadounidense). Según informes, la primera fábrica de pintura registrado en EE.UU se estableció en Boston en 1700, fundada por Thomas Child. Un siglo y medio más tarde, en 1867, D.R. Averill de Ohio patentó las primeras pinturas preparadas o «ready made»—como conocemos hoy a las disoluciones empacadas y listas para vender.

A mediados de la década de 1880, las fábricas de pintura comenzaron a surgir en los centros industriales (de mayor población) en todo el país. La automatización estaba haciendo el proceso de fabricación accesibles a un grupo más amplio y menos especializado de empresarios. El peso de la pintura preparada hace que sea costoso su transporte, por lo que una estructura descentralizada de pequeños fabricantes en los mercados discretos dominó la industria hasta mediados de la década de 1900.

Además de la automatización y la profesionalización de la industria de la pintura, la Revolución Industrial creó también enormes nuevos mercados para las pinturas y revestimientos.

Prácticamente cada producto creado en una línea de montaje—desde el modelo T de Ford al televisor último modelo—hacen amplio uso de pinturas y recubrimientos para embellecer, proteger y prolongar la vida útil de dicho productos manufacturados.

Muchas de las pinturas y revestimientos de hoy puede pasar desapercibido para el consumidor, pero desempeñan un papel enormemente valioso en que puedan acceder a alimentos de alta calidad, bienes durables, vivienda de calidad, muebles valiosos y miles de otros productos en el mercado.

Tan pronto como los impactos y riesgos potenciales de diversos componentes de las pinturas se cuantifican, los fabricantes de dichas pinturas toman medidas. Históricamente la industria a respondido con prontitud a los problemas ambientales y de salud mediante la alteración de la composición química de sus productos para el control de riesgos. Por ejemplo los fabricantes de pintura empezaron reemplazar pigmentos de Plomo en algunas pinturas antes de la Segunda Guerra Mundial, al momento de disponer de alternativas más seguras.

Normas técnicas de consenso industrial limitan el uso de pigmentos de plomo desde la década de 1950, cuando los fabricantes adelantaron un esfuerzo voluntario para eliminar el plomo de las pinturas para uso doméstico. Pinturas comunes para residencias han contenido poco, si algo, Plomo desde entonces. En 1978, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor prohibió el uso de Plomo en la pintura de los consumidores.

Las pinturas y recubrimientos contemporáneos consisten en innumerables compuestos formulados con fines específicos según las distintas necesidades de cientos de miles de aplicaciones. El término «pintura» oscila entre el amplio grupo de fórmulas base látex ambientalmente racionales que muchos consumidores usan para decorar y proteger sus hogares y los recubrimientos translúcidos que recubren el interior de los envases de alimentos hasta la química compleja, de los acabados de múltiples componentes que aplican los fabricantes de automóviles en la línea de montaje.

Desde donde se mire, las pinturas y recubrimientos han evolucionado desde los colores simples que el hombre primitivo usó en las paredes de su cueva hasta la barrera de protección primaria entre nuestras posesiones y nuestro medioambiente.

Traducción libre de la publicación del American Coating Association.